Sólo quiero escupir palabras. Palabras que me liberen, palabras que me comprendan, palabras dulces o amargas, pero palabras poderosas. La literatura tiene la capacidad de viajar con las mentes, o sumirlas en la realidad. Sirven como escape del presente pero también como trazo indiscutible de la vida. Son esclavas de quienes las pronuncian y también esclavizan una vez pronunciadas. Es la magia de las palabras, ésas que consuelan y hieren, que hunden y sacan a flote. Quizá por ello resulten subversivas, quizá por ello resultan tan atractivas.
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